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Mostrando las entradas etiquetadas como Maracaibo

Maraminh City

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¿Si lo pillan, verdad? Tienen el mismo perfil. La misma nariz. La barbilla salidita, el bigotico de prepuber. Se parecen igualitas. Lo único que esta sí tiene luz. Ho Chi Minh, digo. HCMC sí tiene luz, mucha. Tanto que el río que sirve de flujo sanguíneo de la ciudad no tiene descanso: siempre está lleno de colores y reflejos.  Ya varios me han dicho. Son igualitas, Maracaibo y Ho Chi Minh. Especialmente en la tarde, que aquí en Ho Chi Minh es fresca como aquellas tardes de cuando en Maracaibo había vegetación. En los ojos achinados y piel morena de los pocos peatones. En la silueta de los edificios ante ese sol tan amarillo tan nuestro y mira, tan de ellos.  Se parecen hassta en eso de que son dos ciudades. En Maracaibo viven esas dos ciudades con el problema de llamarse igual: Maracaibo, la de los edificios y Maracaibo, la vieja que tiene el espíritu como apagado y escondido, y que se derrama sobre la nueva Maracaibo cuando llueve y obliga a todo el mundo a...

Venezuela se lo pierde III: César

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El viejito, aunque de viejo no tiene nada. Ni siquiera el cansancio propio de los viejos, como yo, que tengo 30 años y ya estoy retecansado. De hecho, pocas veces lo he visto dormir, a pesar de que estuvo conmigo en los viajes del barco, y fue uno de los fundadores iniciales del GOEN, y viajamos juntos a Caracas incontables veces por cosas de la embajada, o el barco, o quién sabe qué más. Menos veces lo he visto borracho (de hecho, ninguna vez), a pesar de que lo llaman Kanpai Senpai, por su infinita sed de los más variados licores. En Yamagata nos tocó hospedarnos en la misma casa, y la familia tuvo la decencia de preguntarnos qué es lo que más queríamos ver de Japón. Yo dije lo que saben, los templos. Él, el sake. Por su culpa terminé probando más tipos de sake de lo que podía contar, y no recuerdo con claridad un día entero de mi viaje por el norte de Japón. Pero él, nada. Completico. Seguía bebiendo incluso después de que recuperé la conciencia. De él depende mucho el GOEN, pue...

Uno con el Wi-Fi

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Las clases de Latín y Griego eran todos los domingos en la mañana. Religiosamente, a las 8 de la mañana nos estaba levantando el olor a café. Arenas ya estaba por llegar. A sacar las fichas, las copias, repasar. ¿Hiciste la tarea? Marica, nos va a preguntar. De bolas que nos va a preguntar.  Pero esta vez no nos preguntó las declinaciones. Al llegar, el ya viejo maestro, con el desaliño de los iluminados, se sentó precupado por dos cosas. La primera, la muerte. Y nos preguntó al respecto. ¿Qué sentíamos? ¿Qué temíamos? Nos confesó que cuando él tenía nuestra edad no le prestaba mucha atención, pero que ahora sí, pensaba en eso, y se acercaba a Dios, por si las moscas. La segunda cuestión aún hoy nos reune a mí a los que en ese momento estudiábamos las lenguas muertas: ¿Dónde está el Wi-Fi? Al maestro le causaba gran consternación el asunto del internet, pero se le hacía fácil entender que la información pasara por un cable. Ahora, el Wi-Fi... ¿Dónde estaba? Hacía la preg...

El Sr. Le Bloa, #CrónicasGimnásticas1

No es francés. Es maracucho, pero el padre de su padre de su padre sí era francés y se vino a Venezuela creyendo que el petróleo sí era oro negro. Con pico y pala, fue el primero en una larga cadena de fracasos y decepciones familiares que nos llevan al actual Dr. Le Bloa. Cirujano. Bien parecido. Alto. Un ojo medio perdido en el horizonte. A veces creo que lo está usando para fijarse en quién lo persigue. Sí, alguien lo persigue. Su fracaso... como vendedor de sartenes. Convencidos de que el joven Le Bloa sería quién rompiera la larga lista de fracasos de la familia, sus padres lo obligaron a ser médico y no seguir su sueño de ser vendedor de Tupperware. Lo triste de todo esto es que Le Bloa resultó ser un muy mal médico. Se dice que ha receteado agua oxigenada para curar la diabetes, e intentó alguna vez tratar la impotencia de un pobre señor (pobre, pobre señor) con un implante de gancho de ropa. La terrible reputación del Dr. Le Bloa lo llevó a un infortunio económico que lo...

La máquina del tiempo

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Saliendo del colegio, César, un pana, me propone ir a Mc Donalds. Reviso mi cartera, casi dos mil bolívares, acepto. Llegamos, veo los precios. Carajo, subieron.  - Loco, ta' caro. ¿150 por papitas grandes? - ¿No te habías dado cuenta? Subieron desde la semana pasada. - Vertale... bueno, me comeré unas papitas, porque si como otra cosa no me alcanza pa' las pizzas esta noche. - ¿Vais a comer pizza esta noche? ¿A donde? - A que Milqui. - ¿Milqui? - Sí loco. Pizza a mil quinientos bolos. - ¿Y son buenas? - Uff. Voy con una amiga... - Ay... papá... ¿Y la novia? - Bien... gracias... - ¿Fuiste a comer Pizza? - Sí, pero taban caras. ¿Vamos a comer Mc papas TE EME? - Sí, dale. Pero yo voy a comer helado. - ¿Sundae? Yo capaz también me anoto a ese plan. - ¿Sí? Pero o son papitas o es el helado... recuerda la dieta... - Key, yo no voy a engordar más que esto... - Vertale, creo que no me alcanza. ¿Cuánto tienes? - Como cinco mil bolos. - Ah bueno...

No quiero que esto sea un Venezuela Se Lo Pierde...

Conozco pocas personas más trabajadoras y que ha hecho más por la ciudad que mi profesor de japonés. La mitad de los que me siguen en Facebook, sean de Maracaibo o no, saben de quién hablo. Sensei Yamada Shigeki, extranjero, ha vivido acá más de la mitad de su vida. Le dio hijos a Venezuela, le dio trabajos a venezolanos y le dio su vida laboral. Lo más importante, creo, es que sembró la semilla que hoy es el creciente GOEN Maracaibo, y que seguramente seguirá creciendo.  Hoy no le quisieron vender productos básicos en el supermercado porque es extranjero. Porque no nació acá. Porque para los imbéciles que nos gobiernan, y los más imbéciles que los siguen y votan por ellos, esta gente es la culpable del "Bachaqueo". No, los culpables no están en la frontera, no es la torpeza de los Bartolos que tenemos por militares "cuidando" la frontera. No. Es de los extranjeros. Estos, que ayudaron a construir la Venezuela en la que vives, la que están destruyendo, de la qu...

2014... tú, hijo de la gran...

Chico, se fue. El muy mal nacido se fue sin dejar el regalo que prometió. Porque el bastardo nos dijo, cuando venía llegando, que nos iba a dar algo. Nos guanipeó el muy maldito. Nos dejó como cuando nos dicen que nos van a anunciar algo y no nos anuncian nada. Fue un foreplay tan largo que las ganas se asoparon. Se volvieron sopa. Cremita. Una reducción a fuego lento de guarimba. Pero nada, uno se las arregla para hacer la felicidad, porque se construye, a punta de cartón, si eres Venezolano. Este año he pasado a otra vida. Dejé de trabajar con los chavistas, o con el gobierno en general (porque si bien antes no eran los chavistas, eran los de UNT, que son lo mismo, pero con otra pintura); y ahora trabajo con el imperio. Sufro los debacles pertinentes al maltrato de los desconsiderados gringos: buen sueldo, beneficios, seguros y más seguros, bonos, buenos tratos, y un ambiente de trabajo cómodo. Cómo me odia el imperio. Pero sigo aquí en Venezuela, por lo que me está tocando, de n...

1900 Parra

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En general el día ya iba bien de por sí. Que si sueño, que si cansancio, que si ganas de irme a casa a ver qué tanto puedo resistir la tentación de echar una siestica chiquitica de 8 horas; lo normal, pues, de la llegada de las 4 desde que estoy trabajando en el EBV; pero hoy era distinto. Hoy había comido Pizza en el almuerzo. Ahora mira, que la vida es rara es sus cosas, decía un tipo que seguro no hubiese votado por Peña Nieto, que cuando estoy pasando al lado del auditorio escucho un piano que me llama la atención.  A ver, contexto. Desde el 2012 tengo un rollo con la música que no hemos logrado conciliar. Ella muy Palestina y yo muy Israel (porque yo jamás voy a ser el bonachón del asunto), tuvimos unos rollos, ella me dijo cosas que seguro ahora se arrepiente, yo les dije unas cosas que se merecía por regalada, y terminamos en un rompimiento con su consecuente BORRO TODA MIERDA DE MI PC porque me cansé. Y desde entonces es duro, ninguna cosa relacionada a música me lla...

Venezuela se lo pierde II: Vicky

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Advertencia, no lo van a entender, y no me importa.  No es flojera, ni falta de tiempo. Es uno de estos temas que se te quedan en la cola esperando a que les des su parte de merecida atención, pero no hay la que merecen.  No es falta de amor. Es exceso de otra cosa.  Por lo que hablemos de los panes. El queso de mano en los panes que tienen papitas que no son papitas porque están hechas de yuka, los chinos y sus vainas, pero la mejor salsa eran, bueno, las carcajadas y los cuentos que quedaban en la mesa de plástico. Y ya no puedo comer eso.  Por lo que hablemos mejor de los sapos. Encontrase un sapo en una sala es peligroso, o empatarse con uno, tanto peor. Pero no peor que empatarse con un muñequito de plástico para estrenar la galleta que practica el ser comentarista de su propia porno. Menos mal que vinieron luces de Barcelona, con el tumbao de una escoba que no se cayó, a salvar la poca patria, y darle alas. Y ya no están en esta pobre pan...

PappiriPizza

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¿Qué tan difícil puede ser hacer una pizza? Digo, si tienes los ingredientes adecuados, como la harina. No te rías, sí se puede conseguir. Vamos, si la droga se consigue, ¿por qué no la harina? Vaina, que sí se consigue. Es más, te puedo decir de varios lugares en donde por tener harina hacen unas pizzas miamorcontequierovenípacá. Palermo Vamos, ya todos han hablado de Palermo. Este lugar que es chévere porque está ordenado de forma "original" y es una "joya local", y te sirven pizza horneada a la leña, y tienen todos estos sabores y combinaciones casi infinitas con nombres súper cómicos. Porque es gracioso que le llamen a una pizza "trimollejua" por su tamaño, que es grandote, pues. Pero no. El lugar no tiene un orden original. Más bien es el resultado de años de no querer limpiar nunca la casa, y a esto ponerle unas luces de navidad encima. Pa' que no veas el sucio. El libro que es el menú es más largo y fastidioso que leer El Ulíse...

Venezuela se lo pierde I: Napo

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La primera vez que supe de Napo me pregunté por su nombre, como seguramente hacen los que leen esto y no lo conocen. Fue ya después, en alguna de las noches en las que nos reuníamos a beber conversaciones hasta que alguien se quejara por el trabajo al siguiente día o el periódico del día nos sorprendiera cayendo en el patio, que me enteré que era por Napoleón Bonaparte. Nada tiene que ver, creo, con lo que vi en Napo. Espero que tenga que ver con su futuro, y conquiste parte del mundo, sin ser derrotado en ninguna Waterloo.  Reconocí su genio la primera vez que supe de él, porque no fue su cara lo que vi, sino su texto . Su rostro desde entonces fue un fantasma para mí, uno de esos panas de los panas que se fue a vivir a otra parte porque patria. Por avatares del buen destino Napo regresó a su país hace dos años; trajo un acento refinado, conversaciones infinitas, un maletín de curitas para una de mis mejores amigas, y el mejor ritmo que he visto al bailar el estilo d...

Arelis

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Cuando Arelita visitó por primera vez la biblioteca del estado no sabía leer muy bien, pero por alguna razón que es ajena a mi entender quiso leerme un cuento. A ver, mi trabajo en la biblioteca era el contrario: yo era el que le leía cuentos a los niños; pero vino esta niña que apenas sabía tejer una letra con la otra a quererme leer un cuento a mí y pues, me descolocó. No recuerdo muy bien el primer cuento que me leyó, pero de ahí en adelante cada vez que venía tenía la costumbre de leerme al menos uno. Poco a poco, se fue haciendo muy buena leyendo. Hace un par de domingos tuve mi último día de trabajo en la biblioteca. Arelita ya tiene 15 años, y decidió irme a despedir. Me llevó a mi lugar favorito de la biblioteca, el que muestro aquí. Y leyó 5 o más cuentos hermosos, entre ellos, mi favorito de Jimmy Liao. La realidad se deshizo por un momentico. Arelita es una cuenta cuentos ahora. No necesita del papel, ni de la imagen para tejerte un cuento en el aire. Creo qu...

5 hamburguesas para sonreir

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Como buen Panda que soy, he ido catando los distintos sitios en donde se puede comer últimamente en Maracaibo. La verdad es que para sorpresa propia, una entrada no me va a alcanzar para las distintas variadas opciones que hay. Recientemente ha habido un boom de negocios de comida creativa, gourmet, o carritos emergentes para competir con los tradicionales establecimientos que ya tienen su clientela ganada. Hay nuevos lugares donde comer pizza, hamburguesa, sushi, comida vegetariana (tan buena que yo, el más carnívoro de los seres, le hago mención) y pare usted de contar. ¿De dónde sacan la plata para montar estos nuevos negocios? Ni idea, y tampoco me importa. Lo que me importa es la comida, y hoy les hablaré de hamburguesas.  Bon Burguer Comenzamos con la más gurrmé. Bon ofrece unos sabores particularmente finos a la hora de darte tu hamburguesa, con acompañantes de buen sabor y un buen lugar en donde comerla. La velocidad con la que te atienden, y el servicio son ...