Entradas

Uno con el Wi-Fi

Imagen
Las clases de Latín y Griego eran todos los domingos en la mañana. Religiosamente, a las 8 de la mañana nos estaba levantando el olor a café. Arenas ya estaba por llegar. A sacar las fichas, las copias, repasar. ¿Hiciste la tarea? Marica, nos va a preguntar. De bolas que nos va a preguntar.  Pero esta vez no nos preguntó las declinaciones. Al llegar, el ya viejo maestro, con el desaliño de los iluminados, se sentó precupado por dos cosas. La primera, la muerte. Y nos preguntó al respecto. ¿Qué sentíamos? ¿Qué temíamos? Nos confesó que cuando él tenía nuestra edad no le prestaba mucha atención, pero que ahora sí, pensaba en eso, y se acercaba a Dios, por si las moscas. La segunda cuestión aún hoy nos reune a mí a los que en ese momento estudiábamos las lenguas muertas: ¿Dónde está el Wi-Fi? Al maestro le causaba gran consternación el asunto del internet, pero se le hacía fácil entender que la información pasara por un cable. Ahora, el Wi-Fi... ¿Dónde estaba? Hacía la preg...

El Sr. Le Bloa, #CrónicasGimnásticas1

No es francés. Es maracucho, pero el padre de su padre de su padre sí era francés y se vino a Venezuela creyendo que el petróleo sí era oro negro. Con pico y pala, fue el primero en una larga cadena de fracasos y decepciones familiares que nos llevan al actual Dr. Le Bloa. Cirujano. Bien parecido. Alto. Un ojo medio perdido en el horizonte. A veces creo que lo está usando para fijarse en quién lo persigue. Sí, alguien lo persigue. Su fracaso... como vendedor de sartenes. Convencidos de que el joven Le Bloa sería quién rompiera la larga lista de fracasos de la familia, sus padres lo obligaron a ser médico y no seguir su sueño de ser vendedor de Tupperware. Lo triste de todo esto es que Le Bloa resultó ser un muy mal médico. Se dice que ha receteado agua oxigenada para curar la diabetes, e intentó alguna vez tratar la impotencia de un pobre señor (pobre, pobre señor) con un implante de gancho de ropa. La terrible reputación del Dr. Le Bloa lo llevó a un infortunio económico que lo...

Predicciones 2015

Imagen
Respondiendo a las peticiones de mis muchos seguidores de los años en que fui un brujo (y no mucho un panda), que me piden que haga una lectura por la situación actual de Venezuela hoy 19 de febrero, tendré que hacer las lecturas de las actuales energías del país, usando todo mi conocimiento en esoterismo y enmarcarlo en el contexto de tensión nacional. Creo apropiado entonces, hacer una lectura del Tarot.  Comienzo. Para empezar la consulta corto la baraja así: Por ti. Por tu casa. Por lo que esperas. (tucutucutú) Verga. Nos jodieron. - ¿Cómo nos jodieron? Nos dijeron: Lo pongo pa'rriba, lo pongo pa'bajo, lo pongo de la'o, lo dejo enreda'o, cabeza pa'rriba, cabeza pa'bajo, lo pongo de la'o, lo dejo amarra'o. Y si está con Ledezma MMMMM, lo sacó de ahí.  Y así. 

Canciones rotas

Esta mariquera, chico. Una mariquera que te puede pasar a vos (porque te va a pasar a vos) y me va a seguir pasando a mí. La soberana mariquera de que a uno se le rompa una canción: el proceso odioso en que una canción se le pega con chicle a un momento, a una persona, a una sensación, y este momento, persona o sensación se cae al suelo y PLAF, se rompe toda vaina.  Y puede que no pase. Puede que hayan canciones de goma, que reboten y sigan su camino. 3 años después la escuchas y ahí está rebotando, normalita. Pero hay otra que no las salva nada. Que incluso 4 años después las revisas y re cortan los filos de los pedazos rotos. No hay pegaloca que sirva. Esa canción se jodió. Y no, definitivamente, no son los mangos.  Por estas razones, y otras más estúpidas, trato de no pegarle canciones ya a las personas, porque se me han jodido un revergueral de canciones. Rotas, desparramadas, estrelladas en el asfalto y en necesidad de cal. ¿Y qué hacer? Nada. Borrar 16 gigas de...

Yamagata 2, la nieve

Imagen
Apenas nos bajaron del aeropuerto nos metieron en un autobús. Estuvimos un par de horas, al menos, sentados, pegados a la ventana, mientras llegábamos a nuestro destino, del que les contaré en otra ocasión. Lo que no sabe nadie, ni ella, fue que, viendo la nieve, ella al lado, fue que pasó. La blancura a la que no se le puede mentir, y ella, del mismo color, hacían un algoritmo del que aún soy presa. Ya hoy son 3 años. Sin pendejadas. 3 años. Que se celebran como dos. 

Yamagata 1, el toddy, el abuelo y el meñique

Imagen
Hace unos 3 años viví dos meses en un barco. Antes de eso, el programa que me llevó a vivir esta experiencia me llevó a vivir dos días en Yamagata, una provincia al norte de Japón, para sentir lo que era un día en una familia más o menos típica de la zona. Por dos días, mi compañero, Cesar, y yo, tuvimos un papá, un mamá, una abuela, un tío, un hermano mayor, un hermano menor llamado Shimon - el cual constantemente recalcaron el parecido con el libertador de Venezuela - y un abuelo muy especial.  La primera noche fue tratar de conocernos. Tratar, porque para esa altura nuestro japonés apenas y alcanzaba a comunicarnos. El poco inglés de ellos, y el poco japonés de nosotros, alcanzó para intercambiar regalos de apreciación, por la visita y por el hospedaje. Nosotros le dimos chocolates, productos de nuestra tierra (cuando se conseguían...) y Toddy. Este último fue un particular éxito: a Shimon, el libertador, le encantó.  kurisuto benudito kesu esu esuta bebida de ka...

La máquina del tiempo

Imagen
Saliendo del colegio, César, un pana, me propone ir a Mc Donalds. Reviso mi cartera, casi dos mil bolívares, acepto. Llegamos, veo los precios. Carajo, subieron.  - Loco, ta' caro. ¿150 por papitas grandes? - ¿No te habías dado cuenta? Subieron desde la semana pasada. - Vertale... bueno, me comeré unas papitas, porque si como otra cosa no me alcanza pa' las pizzas esta noche. - ¿Vais a comer pizza esta noche? ¿A donde? - A que Milqui. - ¿Milqui? - Sí loco. Pizza a mil quinientos bolos. - ¿Y son buenas? - Uff. Voy con una amiga... - Ay... papá... ¿Y la novia? - Bien... gracias... - ¿Fuiste a comer Pizza? - Sí, pero taban caras. ¿Vamos a comer Mc papas TE EME? - Sí, dale. Pero yo voy a comer helado. - ¿Sundae? Yo capaz también me anoto a ese plan. - ¿Sí? Pero o son papitas o es el helado... recuerda la dieta... - Key, yo no voy a engordar más que esto... - Vertale, creo que no me alcanza. ¿Cuánto tienes? - Como cinco mil bolos. - Ah bueno...